Bienvenido a Le Cirque Itinérante des Merveilles, un circo en el que conviven todo tipo de estrambóticos personajes: trapecistas, domadores, malabaristas, payasos, magos, contorsionistas...

¿Quién eres tú?

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Hacía un rato ya que Malicia Costa se había retirado a su carromato. Como bien le había informado su ojo interior, Jackson no sería la última persona que acudiría a ella esa noche, así que tomó asiento y echó un vistazo a su alrededor, expectante.

La caravana estaba profusamente decorada con objetos esotéricos de toda clase: atrapasueños, carteles del I Ching, manos de Fátima… Encima de una estantería, unos cuantos libros sobre adivinación completaban el cuadro, libros que Malicia había ido coleccionando con los años, esperando aprender algún día a leerlos. Hasta entonces, se iban llenando de polvo sus cubiertas y sus hojas, volviéndose cada vez más ajadas.

La puerta del carromato chirrió, sacándola de su ensimismamiento. Tal y como esperaba, la figura de Lemon se recortó contra la oscuridad del exterior durante un instante antes de entrar. Ni siquiera se había molestado en llamar (¿para qué? Eso no iba con ella).

La malabarista tomó asiento frente a ella, al otro lado de la mesa que utilizaba para sus adivinaciones, que estaba cubierta con un mantel oscuro y en la que descansaban su apreciada bola de cristal y un par de barajas del Tarot.

- Ya me parecía que tardabas mucho en aparecer –comentó Malicia como de pasada-. ¿Qué se te ofrece?
- ¿No lo sabes? Vaya –su interlocutora soltó un sonido que podría clasificarse tanto de “bufido” como de “risa” y se repantigó en la silla en busca de una postura más cómoda-. América, ¿qué si no?
- Vaya mierda de adivina que sería si no lo supiera –replicó la gitana sin dedicarle siquiera una mirada. Tomó la bola de cristal entre sus manos con mucho aspaviento y procedió a escudriñarla, frunciendo el ceño con expresión concentrada-. ¿Predicción o consejo?
- Predicción.

Se hizo un silencio que duró un minuto o dos, plagado de “Mmmh” y “Ya veo” por parte de Malicia. Por el rabillo del ojo observaba a Lemon, que arqueaba las cejas y bufaba, impacientándose.

La adivina parpadeó un par de veces para salir del trance en el que la sumía la contemplación de la bola de cristal y enfocó la mirada hacia la malabarista. Con las pupilas dilatadas, agarró con fuerza la muñeca de Lemon y con voz tenebrosa anunció:

- Como ya sabe ésa a quien consideras casi tu madre, se avecinan malos tiempos para el circo. Y tú vas a estar en el ojo del huracán, así que ten cuidado, no vayan a hacer de ti Limonada.

La rubia frunció el entrecejo e, inclinándose hacia delante, preguntó, tras un par de segundos de silencio:

- ¿Problemas?

Malicia se limitó a lanzarle una mirada vacía, pues la respuesta era obvia. Sacudió la cabeza y pareció volver a la realidad: sus pupilas recuperaron el tamaño normal y soltó la mano de Lemon tan rápido como si el contacto le quemara.

La contempló levantarse, arrastrando la silla, y salir del carromato murmurando un “Gracias”, al parecer a regañadientes.

La gitana suspiró mientras dedicaba un breve pensamiento a lo duro que era poseer un ojo interior como el suyo. Acto seguido, sacó de uno de los muchos bolsillos de su falda larga y con vuelo la flor de papel que le había dado Jackson en pago por sus servicios. Resiguió sus frágiles líneas con el dedo índice, largo y huesudo, y luego la añadió a la colección de cosas (la mayoría inútiles) que acumulaba en la repisa que había encima de la de los libros.

Tal vez Lemon no fuera la última que visitaba su caravana aquella noche, pero sí la última en recibir una respuesta de Malicia. La chica se desvistió lentamente, haciendo tintinear el incontable número de pulseras que llevaba al quitárselas, se enfundó en un ligero camisón que no merecía siquiera ese nombre y se metió en la cama.

malicia - 2009-11-09

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La cuchara con crema de elote se quedo a medio camino entre la boca de Rosalie y el plato. De pronto, el instrumento de cocina se precipito y se confronto con el contenido del recipiente, dejando a más de uno con trozos de elote en el rostro.

La joven rubia parpadeo un par de veces tratando de asimilar la información que sus oídos habían escuchado hacia unos segundos ¿Le Cirque Itinérante des Merveilles dejaría Europa y exploraría el nuevo mundo?

Si.

Los azules ojos de la chica se volvieron acuosos y antes de que la primera lágrima rodara por su mejilla se levanto con rapidez de su silla y corrió cual niña asustada. Una vez fuera de la carpa se tiro de rodillas y rompió a llorar, ocultando el rostro entre sus manos.

- América... América –repetía una y otra vez entre sollozos, hacia frío afuera pero con tanta angustia en su pecho, no lo sentía.

Muchos pensaban que Rosalie era estupida. Siempre comportándose como una niña pese a ya no serlo, pero no podía evitarlo; nunca tuvo dificultades ni carencias, nunca tuvo la necesidad de defenderse ni de ver las atrocidades del mundo.

Y ahora, Monsieur X, aquel hombre mayor –a quien llamaba viejo cascarrabias a sus espaldas- feliz de la vida le decía que Europa no tenia nada que ofrecer y que se marchaban a América, ¡Como si fuera tan fácil! Seguramente el no tenia familia a la cual extrañar a diferencia de ella. ¿Cruzar el mar siguiendo al viejo y abandonar a sus seres amados? ¡Nunca!

- América no esta tan mal –se oyó una voz masculina detrás de ella.
- Déjame sola –logro articular con dificultad, intentando frenar el llanto.
- Dicen que en Estados Unidos hay un lugar llamado Hollywood y que este será el centro del mundo cinematográfico.
El llanto ceso.
- ¿Hollywood?
El rostro redondo e infantil de Rosalie salio de su escondite y sus ojos azules y vidriosos se toparon con otros del mismo color, pero rodeados por leves arrugas.
Gabriel sonrió.

***

El frió acreció y un viento anunciaba lluvia inminente. La joven asistente del lanzacuchillos entro a su carromato y dejo el abrigo de Gabriel sobre la cama, comenzó a desvestirse lentamente y mientras se ponía la ropa de cama se imaginaba a si misma, convertida en la nueva estrella de Hollywood.


OUT: Por fin he posteado! *dances*. Post cutrefacto, si, pero es lo que hay XD Si alguien desea compartir el carromato con Rosalie o rolear, avíseme pls. xoxo


rosa - 2009-11-07

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Jawahal estaba a mitad de la cena cuando Monsieur X soltó la bomba. La mano del funambulista quedó congelada a medio camino entre la boca y el plato y permaneció allí hasta un buen rato después, cuando su dueño reaccionó y salió del estado de shock en el que había caído al escuchar la noticia.

Monsieur X, a quien había llegado a considerar su padre, aunque su comportamiento no tuviera nada que ver con el de uno, les salía una vez más con una decisión recién sacada de la manga. Jawahal nunca había conseguido responder con la resignación de Giulietta a los arrebatos del dueño del circo, y así se lo iba a hacer saber.

Se levantó corriendo, dejando parte del estofado en el plato. Monsieur X ya había salido del comedor, pero el terreno donde estaba acampado el circo no era demasiado grande y Jawahal se hacía una idea bastante precisa de a dónde se dirigía: a su propio carromato.

Por el rabillo del ojo vio a su madre adoptiva manteniendo una conversación privada (una adivinación, probablemente) con Malicia Costa. El funambulista hizo un gesto de desagrado. Había algo en la gitana que no acababa de convencerle: tal vez fuera su manía de mirar fijamente, como desnudándote hasta el alma, o sus visiones, inquietantemente acertadas. Nunca jamás le había consultado nada, ni pensaba hacerlo en un futuro próximo, y la verdad era que cuanto más pudiera evitar su compañía, mejor.

Ante sus ojos apareció el carromato de Monsieur X justo cuando éste abría la puerta. Una franja de luz se pintó a los pies de Jawahal, sobre la hierba mojada por el rocío nocturno, y proyectó su sombra frente a él.

El presentador se volvió bruscamente al oírlo, y le espetó un seco “¿Qué quieres, Jawahal?” desde la puerta de la caravana. Éste subió los escalones que lo separaban de Monsieur X y lo observó fijamente.

- No me parece bien que nos vayamos a América.
- Naturalmente que no te parece bien –rezongó el hombre-. ¿Cómo vas a estar tú de acuerdo con algo de lo que yo digo?

El funambulista no esperó a ser invitado a pasar, sino que se abrió paso al interior del carromato y, como siempre, paseó frente a la pared de la que colgaba la fotografía del anterior propietario del circo, el tío de Monsieur X. Era lo único que la adornaba, la única concesión a los recuerdos, al pasado, que se permitía el presentador.

Ni siquiera había una foto de Giulietta. Jawahal pensó que Monsieur X le debía eso, al menos, pero nada dijo.

- Siéntate –le indicó el hombre, haciendo un gesto para señalar las sillas que había desperdigadas en la estancia-. ¿Una copa?
- No, gracias –rechazó él-. Quiero practicar un poco después, y no creo que sea muy recomendable caminar a doce metros de altura haciendo eses.

Monsieur X rió mientras se servía un vaso y asintió, dándole la razón.


out
Dejo el final abierto por si algún personaje se quiere unir :)

jawahal - 2009-11-05

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No era que Glory Box fuese como una niña pequeña; era solamente que no se dejaba pisotear jamás.

Era de las pocas personas en el circo que no confiaba del todo en Monsieur X y sus decisiones. Sabía que al final siempre todo solía salir según lo planeado pero esto le parecía demasiado, así que carraspeó, se quitó la servilleta del regazo y dejando su comida a medias, sabiendo como sabía que no estaba en condiciones de desperdiciar nada, retiró su silla de la mesa y se levantó en medio de un absoluto silencio por parte de todos.

Percatándose de la sonrisa de Malicia supo que era la única persona en quien podía "confiar" respecto al tema de América, pues la gitana seguramente ya sabía, a menores o mayores rasgos, cuál sería el paradero de todos y cada uno de ellos una vez abandonasen Europa.

El frufrú de su falda y el taconeo de sus zapatos fueron los únicos sonidos, aparte de algún carraspeo o suspiro nervioso, que la acompañaron hasta la salida de la carpa. Una vez allí dejó que la gruesa lona se la tragara, saliendo al frío de la noche, y busco en el canalillo de su corsé un cigarrillo.

Mientras se lo fumaba, pensando en sus padres, sus hermanos y la perspectiva de tener que abandonarlos o a ellos -de nuevo y esta vez para quién sabía cuánto tiempo y al otro lado del océano- o abandonar el amor de su vida -el circo- y la diminuta posibilidad de volver a encontrarse con su querido y misterioso maestro, la vena terminó, y rato después pudo ver de lejos a Jackson y Malicia, quien hacía exagerados aspavientos, mantener una especie de conversación-- nunca era fácil hablar con la adivina.

Una vez se calmó un poco, se dirigió a su modesta caravana, y dejándose caer en el sillón de la diminuta cocina después de sacar los útiles necesarios, comenzó el encabezamiento de una carta.

Queridos Frank y Edith:

Monsieur X nos ha anunciado hoy que nos vamos a América. Quiero despedirme de vosotros y de todos mis hermanos, y espero que si allí todo va mejor mis cheques comiencen a ser más sustanciosos.

Os quiere,

Gloria.

Todavía no sabía si se lo había tomado bien o mal. Dejó el bote de tinta abierto, la pluma cayó sobre el lugar donde escribió el último punto formando una mancha, y se marchó a su cama, donde comenzó a llorar. No estaba dispuesta a dejar todo tras de sí por un capricho de Monsieur X, pero ni siquiera sabía si era o no un capricho. Pronto empezaría incluso a pensar que lo hacía por el bien del circo.

No podía, después de todo, comportarse como la niña que aún era toda su vida.

OUT No sé si me habrá quedado muy corta, pero es que no puedo tirar demasiado de las emociones de Gloria sin revelar más de la cuenta sobre su forma de ser, e igualmente es una de las incorporaciones más recientes al circo y por tanto aún no se ha abierto a sus compañeros. Y no sé si sería posible pedir un favorcito a administración con respecto al avatar: si es posible que ponga o Glory Box o Gloria, pero no Glory a solas. Si no se puede pues no pasa nada, el avatar tampoco es taaaaan importante (;

gloria - 2009-11-02

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Jackson no solía comer con todos, a parte de sus remilgos en lo que a comida se refiere, se le hacía incómodo estar rodeado por cuarenta personas parloteantes y llenas de purpurina. Pero esa noche el cielo parecía amenazar con descargar una tormenta de verano, y prefería mil veces comer un cocido norteño hecho de vete-a-saber-que, que acabar como un gato mojado. Después de que Monsieur X hiciese acto de presencia, empezó a pensar que el destino se estaba riendo de él en la lejanía, probablemente tomándose una copa en una bar de dudosa reputación. Y sí, para Jackson el destino solía adoptar forma de cabrón bebedor, no recordaba que nunca le hubiese ayudado más que para meterse en más problemas de los que ya tenía.

La sombra de Monsieur X parecía seguir proyectándose en la carpa aun cuando hacía tiempo que había salido del comedor. Era decir mucho que confiaba en ese hombre, mezcla entre padre y jefe para muchos, pero al menos respetaba su criterio. O eso creía hasta esa noche. Estados Unidos. Malditos Estados Unidos. No se había largado corriendo –corriendo muy orgullosamente- de ese trozo de tierra para volver. No señor.

Resopló fuertemente levantándose del banco de madera y rebuscando un cigarrillo entre los múltiples bolsillos. El único que encontró estaba partido exactamente por la mitad, dejando que una de sus partes colgase en un ángulo de extraño. Lo miró largamente con una ceja arqueada y cuando levantó la mirada Nyah le observaba con curiosidad.

- No tendrás medio cigarrillo más ¿no?

- Lo dudo.

- Eso pensaba - Jackson volvió a guardarse el cigarrillo como si fuese una preciada posesión y se dio cuenta de que Nyah seguía allí- ¿Qué puedo hacer por su majestad?

- Tú viviste en América antes de venir aquí ¿verdad?

- Puede que sí, o puede que no –sonreí de lado.

- ¿Cómo es?

Podría haberle mentido de muchas formas diferentes. Decirle que era un lugar maravilloso y abundante. Podría haberle dicho que era el agujero más lleno de mierda de todo el planeta, hablarle de aspectos sociopolíticos que probablemente no habría entendido para quitárselo de encima, o simplemente darse la vuelta e ignorarle. Pero era difícil mentirle a un niño escuálido que igualmente sólo iba a creer a medias lo que el escapista le dijera. Porque todos sabían ya que Jackson no era exactamente la persona más sincera del mundo.

- Es tan malo como cualquier otro lugar del mundo. Pero es grande, mucho más grande que cualquier otro lugar que puedas imaginar. Y si ya es fácil perderse en París, imagínate allí.

No pareció demasiado satisfecho con su respuesta, pero le removió el pelo y salió de allí antes de que a alguien más se le ocurriese que Jackson tenía ganas de ponerse nostálgico. E, igualmente, tenía que visitar a alguien antes de irse a dormir.

Malicia tenía su propia independencia, más que formar parte del circo parecía un viajero ocasional. Un chiringuito propio, sus propias reglas, su propio universo; y lejos de ser molesto, a Jackson le resultaba una opción muy inteligente. Aunque era consciente de que el aura que acompañaba a la adolescente en parte era puto teatro, no podía dejar de apreciar el sutil brillo de aquellos que eran diferentes. Y aunque pudiese parecer raro que alguien que se mostraba escéptico absolutamente ante todo creyese en algo como el poder de predecir el futuro, era conveniente recordar que había crecido en la cuna del vudú y el oscurantismo. Y ese es el tipo de cosas que, simplemente, se llevan en la sangre.

Esperó a que Malicia saliese del comedor y la siguió sigilosamente hasta su caravana, donde ella se giró con los brazos en jarra para encararle.

- No intentes sorprender a una gitana.

- No lo intentaba –sonrió- confiaba en que pudieses verme venir con tu ojo interior.

- No necesito mi ojo interior para verte venir-se carcajeó-, y llevo toda la noche trabajando ¿no has oído hablar de las vacaciones?

- Yo llevo toda la noche escapando también –se encogió de hombros.

- Pues yo a partir del anochecer cobro el doble, así que si no tienes nada que darme fuera de mi parcela -Malicia gesticuló exageradamente haciendo tintinear sus pulseras.

- Busco consejo, no una predicción.

La gitana le miró de hito en hito con el ceño fruncido, examinándole abiertamente sin ningún reparo, como si buscase pruebas de que Jackson era quien había roto su jarrón favorito.

- No puedo ayudar a alguien que ya ha tomado su decisión. Y ahora largo.

- ¿No quieres tu paga?- un brillo infantil iluminó los ojos de la chica, por un momento reflejando su verdadera edad.

Jackson pasó una mano por detrás de la oreja de Malicia, donde llevaba una flor de papel que había estado haciendo mientras cenaban y había escondido en el puño de su manga pocos minutos antes. Y sacó la débil figurita frente a los ojos de la adivina, para después dejarla en sus manos expectantes.

Se marchó de ahí como había venido, rebuscando en el bolsillo de su pecho el patético cigarrillo partido por la mitad y dándose cuenta de que no tenía mechero, mientras Malicia le gritó desde su caravana que si solo era pala molestar, que no se preocupase en volver a visitarla.

Y quizá sí que ya había tomado su decisión.

OUT

Ya sabéis, si he utilizado mal a algún personaje, por favor decídmelo y lo cambiaré encantada :)


jackson - 2009-10-29

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Whisky sabía un par de cosas sobre el Nuevo Mundo. Había leído mucho cuando era pequeña. Al fin y al cabo, el Nuevo Mundo era el origen de la riqueza que la había rodeado durante toda su infancia y adolescencia, ¿por qué no habría de querer saber sobre ello? En su día había leído libros, escuchado historias e inventado las partes que no conocía. Claro que de aquello hacía mucho tiempo.

Ahora, con el paso de los años, la idea de atravesar el océano y dirigirse a un lugar completamente nuevo, le seguía pareciendo atractiva, pero quizás no tanto como hubiera pensado la Whisky de once años que se sentaba en las rodillas de su papá pidiendo más cuentos. En parte, porque Europa le gustaba. Desde Alemania a España, había gentes tan distintas, formas de pensar tan diferentes, que había aprendido a divertirse haciendo exactamente lo peor visto en cada cultura. América, sin embargo, era sólo un montón de datos que podría recitar de memoria en su cabeza.

Observó pacientemente la marcha de Monsieur X y vio también que otros dos compañeros se alejaban tras él. Siguió con la mirada a Giulietta, predeciendo ya su destino, y también el de Lemon que se levantó unos minutos después para seguirla. Malicia Costa, la adivina, era ese destino. Cabeceó un par de veces, pensando en lo poco que creía ella en esas cosas. ¡Ella, una mujer de mundo y cultura! ¡Ella, que conocía los secretos del circo, los secretos que les permitían fascinar a todos a su alrededor! ¿Cómo podía la gente creer realmente que una persona com cualquier otra podría ver en el futuro algo que para ellos era imposible de vislumbrar?

Suspiró, lanzando una última mirada alrededor. Gran parte de sus compañeros siguieron cenando, algunos hablando entre ellos. Intercambió una mirada rápida con Pluma, justo antes de notar que alguien pasaba tras ella y girarse rápidamente.

-Sören.

Alto y rubio, Whisky había pensado más de una vez en arrastrarlo a su caravana, aún a sabiendas de que su particular código de conducta sexual acabaría buscando una excusa para que el sueco jamás pasara de la entrada.

-¿Sí?

-Me preguntaba qué piensas tú de irnos a América.

Se mantuvieron la mirada unos largos segundos y finalmente él se encogió de hombros, echando una mirada a su hermana. Whisky casi pensó que aquel era un gesto tierno. Casi. Como él casi pensaba que ella era una mujer digna de su conversación. Casi.

-Lo que Monsieur X decida es seguro lo mejor para el circo. Y un cambio de aires puede venirnos bien.

La trapecista sonrió y asintió, haciéndole un hueco junto a ella.

-Ya he... ya he cenado.

Notó que comenzaba a sentirse incómodo. Lo había visto muchas veces. Treinta y dos años y aún no podía hablar a una mujer como era debido. Daba un poco de pena.

-¿Y no quieres acompañarme mientras lo hago yo?

-En realidad... -titubeó unos instantes-, pensaba practicar un tanto.

Antes de que Whisky dijera nada, se alejaba fuera de la carpa, dejándola atrás con una sonrisa. Terminó su cena tan rápido como pudo y se levantó, dispuesta a acercarse a Pluma y saber qué pensaba ella al respecto.

==OUT==

¡Omg, emoción total! Wir, si no quieres que Pluma y Whisky hablen, avisa, pero como has dicho eso de ser 'algo laik amigas' pos... me parece que es normal que hablen del tema xD Espero que esté bien el post ^^

whisky - 2009-10-26

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La noticia de que dejaban Europa para dirigirse al Nuevo Mundo había resultado, cuanto menos, sorprendente. Giulietta ya había notado algo inquieto a Monsieur X los últimos días, pero por más que le había preguntado no había sacado nada en claro.

Después de hacer su anuncio, el dueño del circo salió del comedor y se internó entre las sombras, probablemente en dirección a su carromato. Giulietta vio que un par de sus compañeros se ponían en pie y lo seguían. Ella también se levantó, pero con un objetivo distinto.

En su caso, se trataba de Malicia.

Alicia Costa –aunque si la llamabas así te ganabas, como mínimo, un arañazo- era un ser extraño. Cuando llegó al circo, Giulietta intentó acogerla bajo su ala protectora, como hacía con todos los niños que terminaban allí. Era la sobrina de Billy Costa, el tragasables, y el hombre cuidaba de la chiquilla lo mejor que podía, pero Giulietta sabía que todos los niños necesitan una madre. Y ella estaba dispuesta a asumir ese papel.

Sin embargo, se había llevado una buena desilusión. La gitana había rechazado sistemáticamente todos sus intentos de acercamiento, y había crecido independiente y autosuficiente. Finalmente, Giulietta había tirado la toalla, aunque no dejaba de albergar la esperanza de que algún día Malicia se diera cuenta de sus buenas intenciones y la aceptara como alguien en quien confiar.

Se acercó a la mesa en la que cenaba la chica gitana y esperó pacientemente hasta que la chica reparó en su presencia. La observó masticar ruidosamente y con la boca abierta durante un buen rato. Por fin, Malicia echó al resto de ocupantes de la mesa con cajas destempladas y se acomodó en el asiento, expectante.

Giulietta se sentó frente a ella, manteniendo resuelta la fiera mirada de la adivina.

- ¿Querías algo, Giulietta?
- De hecho, sí. Ya has oído a Monsieur X… Querría saber qué nos deparará el futuro en América.

Malicia rió entre dientes y, con un movimiento repentino, agarró la mano derecha de la mujer. Decenas de pulseras doradas tintinearon en su muñeca, y Giulietta contuvo un respingo; nunca terminaría de acostumbrarse a los aspavientos de la adivina.

Frunciendo el ceño, Malicia recorrió con el dedo índice las líneas de la palma de la contorsionista. Murmuraba para sí y apretaba con fuerza la muñeca de Giulietta, tanto que empezaba a hacerle daño.

- ¿Y bien? –preguntó ansiosamente la mujer-. ¿Qué ves?

La gitana soltó un largo suspiro y meneó la cabeza.

- Problemas. Muchos problemas –dijo finalmente, adoptando un tono de voz cavernoso-. Tiempos oscuros para le Cirque Itinérante des Merveilles, me temo.

Giulietta tragó saliva. Malicia rompió a reír, soltándole bruscamente la mano y golpeando la mesa con la suya.

- El tiempo me dará la razón –sentenció, y con esa máxima dio por terminada la consulta, se levantó de la mesa y desapareció del comedor.


out
G is here ♥
Sólo recordaros, para cuando posteéis, que el sistema es el siguiente (para los que no lo sepan):
vais a www.diaryland.com, entráis con el username y la contraseña que os pasé por privado del LJ, le dais a donde dice 'Add an entry' en la columna de la izquierda (no toquéis nada más, eso es muy importante) y en la caja pegáis vuestro post (digo pegáis porque os recomiendo que lo escribáis primero en Word para evitar errores). Donde dice 'a short description or heading for this entry' tenéis que poner el nombre de vuestro personaje, todo en minúsculas. Y recordad que, dentro del post, los nombres de personajes, lugares, etc, van en negrita. Para ponerlos, tenéis que escribir: [b]nombre[/b], sustituyendo los [] por <>.
That's all, folks!

giulietta - 2009-10-21

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De noche, el circo era una visión que impresionaría al más pintado, incluso a él, Monsieur X, dueño y señor de todas y cada una de las carpas, carromatos y vidas que allí iban y venían.

Paseaba solo, como solía hacerlo las veladas en las que no había función, echando un vistazo aquí y allá, palmeando una trompa de elefante que solícitamente se le acercaba en busca de cacahuetes, dando un consejo a un acróbata ya exhausto.

Se encaminó hacia su caravana, la más grande y también la más lujosamente decorada, y abrió la puerta. Había pertenecido a su tío Ambrose, el antiguo propietario de le Cirque Itinérante des Merveilles, y Monsieur X aún conservaba su fotografía enmarcada, colgando de una de las paredes.

Desde ella, su familiar le contemplaba gozoso, encaramado a uno de los elefantes del circo. Sin embargo, aquel día a Monsieur X le dio la impresión de que le observaba con desaprobación, casi se diría que frunciendo el ceño, como si no estuviera de acuerdo con la decisión que había tomado su sobrino.

Giulietta, toda ella ligereza felina embutida en un body negro, lo que demostraba que había estado practicando, lo esperaba ya en su interior. Los rizos rubios le caían en cascada por la espalda y se volvió rápidamente al escucharle entrar. Sus cejas se curvaron en una señal de muda interrogación, que Monsieur X desechó con un gesto de la mano.

Se dirigió directamente hacia el mueble de madera que llamaba “el minibar”, que en los tiempos buenos contenía whisky de malta de primera calidad y en épocas de vacas flacas tenía que conformarse con vino perronero español. En aquella ocasión, se trataba de un estadio intermedio: una botella de ginebra holandesa.

Monsieur X se sirvió una copa mientras tomaba asiento pesadamente junto a la contorsionista, que permanecía de pie, en silencio.

- Vete a cenar –le dijo mientras removía el vaso, haciendo que los hielos tintinearan al chocar unos contra otros-. Y diles que iré enseguida. Tengo algo que anunciar.

La mujer, que había aprendido hacía mucho tiempo a no cuestionar las órdenes de Monsieur X, asintió. Posó una mano, leve como una pluma, sobre el hombro del presentador, la mantuvo allí por un par de segundos y finalmente se fue, dejándolo sumido en sus pensamientos.

*

Se hizo un completo silencio en cuanto Monsieur X puso un pie en el comedor. Éste no era más que una de las carpas más grandes, y también más sencillas, del circo. No se utilizaba para las actuaciones debido a sus colores apagados y a su forma rectangular, que la hacía idónea para albergar el comedor.

Recorrió con la mirada todos los rostros que lo miraban, expectantes. Conocía a todos y cada uno de ellos, pues él había sido, en última instancia, quien los había acogido en le Cirque Itinérante. A muchos de ellos, como Jawahal y Enzo, los había visto crecer; con otros, como Giulietta, había compartido mucho más de lo que la mayoría creía, y con muchos otros, como Jackson, Pluma y Miss Lynx, no tenía tanta relación. En muy pocos confiaba, pero eran muchos los que confiaban en él.

Avanzó hasta situarse en el medio de la carpa, de forma que todos pudieran verlo. Los artistas ya habían empezado a murmurar entre ellos, inquietos y a la vez curiosos, pues eran raras las ocasiones en las que Monsieur X se unía a ellos a la hora de la cena.

- Tengo algo que decir –comenzó a decir, imponiendo de nuevo el silencio-. Todos me conocéis, algunos de hace más tiempo que otros –dedicó una mirada hacia el sector de “aquellos a quienes había visto crecer”-, pero todos sabéis que mi mayor preocupación en esta vida es el circo y su futuro. Y sabéis que nunca haría nada que pudiera perjudicarlo. Nada.

Vio alguna que otra sonrisa cómplice y un par de asentimientos de cabeza. Prosiguió.

- Por eso he decidido que Europa se ha acabado para le Cirque Itinérante des Merveilles –oyó algún incrédulo “¿Qué?”, ahogado de inmediato, y observó cómo el desconcierto iba plasmándose en las distintas caras-. Hemos recorrido todos los países importantes en varias giras y tengo la sensación de que el Viejo Mundo ya no tiene nada que ofrecernos.
- Y entonces, ¿qué haremos? –preguntó alguien, haciéndose eco de la preocupación de todos sus compañeros.
- ¿Que qué haremos? –repitió Monsieur X, sonriendo divertido-. Irnos a América, naturalmente.


out
Primer post, yay! Qué emoción *dances*
Así que aquí tenéis a Monsieur X :) Ya podéis empezar a postear cuando queráis (recordad que los posts se escriben en tercera persona).
El primer post debería ser, básicamente, de presentación del personaje y cuál es su reacción ante la noticia de que el circo se va a América.
Enjoy, kiddos!

Ah, se me olvidaba. Lo que tenéis que poner cada uno en 'Short description' para que salga el icon es lo siguiente: enzo, jackson, miss. (Los icons de Pluma y el Sr. Tragafuegos todavía no están hechos xDD)

x - 2009-10-20

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